Soy una mujer pública. Si! Como escuchaste. Una mujer de la calle no! Una mujer pública. Me refiero a que soy conocida, que la gente se interesa en mí, que quieren saber de mi vida privada...Famosa, en una palabra. Siempre pensé que mi nivel de popularidad adolescente había sido suficiente, pero estos últimos años el crecimiento de mis amistades y contactos parece ir en ascenso.
Conozco a muchos, a otros los vi de vista, y a algunos más arriesgados jamás le vi la cara, sin embargo están ahí, latentes, expectantes, hambrientos de información jugosa y de primera línea que pueda ser una bomba explosiva en otra oportunidad. Al acecho de cualquier indicio que les permita luego confirmar mis triunfos e infortunios
Saben cuándo es mi cumpleaños, si cambié mi color de pelo y si este año me voy de vacaciones al mar o a las montañas. Son la versión virtual de Doña Rosa barriendo la vereda. Sin embargo, ¿Qué haría sin ellos? ¿En qué aburrido mundo de conocidos repetidos se convertiría mi vida? Por eso los necesito tanto! A ellos me debo, a mi público, mis agraciados fans anónimos. Mis queridos contactos. Mis seguidores. E incluso mis infaltables y tímidos testigos oculares de perfiles.
Si! Ellos! Que no tienen la confianza suficiente para solicitar mi amistad y se conforman con visitar eventualmente mi perfil para saber cómo estoy, si soy feliz, si estoy de novia, si estoy sola, si engorde, si adelgace, si tengo la cara llena de granos o si se me cayó el pelo y me quedé pelada.
Asi, soy blanco seguro de despechadas, de amantes, de melindrosos, de galanes, fisgoneros, envidiosos, viejas amistades y hasta de antiguos amores. Calman su sed de curiosidad con estáticos retratos de mi vida. Creen saber de mí con sólo ver una sonriente imagen de presentación. No importa sino confirman a ciencia cierta lo que descubren de mí, lo que no saben lo inventan y lo que inventan lo difunden.
Si supieran que esa vida es de mentira, que mi verdadera vida está en otro lado, que soy más bonita cuando me río en persona, que lloro mucho aunque en ninguna imagen eso se note, que huelo siempre a perfume, porque amo los buenos perfumes. Que tengo ojeras que me maquillo y que nunca subo una foto en donde se me note la panza. Que mi voz es aniñada y que cuando quiero también es muy dulce.
Si ellos supieran que apenas muestro una pequeña parte, que es de utilería, de cartón corrugado pintado de fama. Si se dieran cuenta que tengo una vida mucho más compleja allá afuera, pero es más linda y es mía. Que no comparto así porque sí. Una vida que tiene configuración de privacidad con acceso restringido solo a personas que me quieren y respetan.
Si ellos se dieran cuenta que tienen su propia vida dejarían de perder el tiempo suponiendo cosas de la mía…
Mi vida es mía y aunque parezca pública, algunos pocos la conocen auténticamente. El resto sólo cree conocerla.
Lolita
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