Tengo una opinión fundada en
relación al “MACHO Argento”, aunque lo de “Argento” lo uso sólo para hacer
hincapié en la idiosincrasia argentina, que es la que me resulta familiar, porque
podría apostar que MACHOS, MACHOS ALFA los hay en cualquier lado.
El MACHO Argento, ALFA, líder de
Manada o Macho a secas para abreviar, necesita de otros Machos para poder vivir
en comunidad, y entre ellos se arengan, se felicitan y se elogian a la que vez
que se envidian sus conquistas.
El Macho vive para el ojo del otro Macho en
un estado salvaje, guardando las formas en apariencia, para el resto la
sociedad, que lo cree un hombre correcto e incapaz de comportarse grosera e
indebidamente.
Es fácil detectar al Macho Argento,
su discurso se basa en excentricidades y exageraciones, es egolatra, pero sobre
todo, tienen una inmensa necesidad de demostrarle al otro Macho su superioridad
varonil. Tienen otro vocabulario frente el resto de la manada, que es vulgar,
básico, y primitivo. Y suprime de su diccionario cualquier palabra que pueda
poner en evidencia su corazón y su sensibilidad.
El ALFA, habla de sus conquistas
sexuales y las comparte, las publica, las envía por correo, whats app, las
muestra, las divulga a viva voz entre la comunidad del Macho. Y ahí los ves,
haciéndose la palmadita en la espalda ante la foto de esa compañera de trabajo
que sin querer se agachó y justo estaba el macho con la cámara en mano.
Y ahí lo tenes al Macho Argento,
desesperado por la foto en bikini de la vecina de enfrente, boludizado con el
pantalón blanco de la mesera, y enceguecido por la cajera del banco que todos
los días se pone un escote. Porque el Macho no ve mujeres, ve un culo en un
pantalón blanco, y ve tetas en la fila de un Banco.
Pero sobre todo, el Macho cree que
es Macho, y no es más que la versión arcaica de si mismo…cuando queda al
desnudo es tan solo un hombre, un hombre común con un potencial inmensurable para amar.
Necesitamos más hombres y menos
machos.
Lolita