Muchos rumores se hablaron sobre mi falta de novedades en el blog, y lo cierto es que además de no tener tiempo, algunos acontecimientos a principios del año pusieron a Lolita en una crisis existencial, que creo recién ahora estaría superando.
Todo empezó cuando aquello que pensé que estaba relegado y vedado para mi, que era imposible; el regalo que Papá Noel dejó olvidado, el hombre que temía que dejara su cepillo de dientes, el que no quería que cambiara mis hábitos, ése que necesitaba que sea perfecto… Ese mismo, un día apareció y lo hizo sin previo aviso. Me enamoré, intensa y profundamente y además no lo hice de la persona equivocada.
Así, como inesperadamente nacía un amor, en ese mismo instante parecía morir Lolita. Ahí surgía el conflicto, cuando empecé a sentir que podía dejar de ser una mujer descorazonada, y que dejar de serlo significaba el fin de mi blog, ¿El fin del resentimiento?
Casi lo tenía resuelto, ya me había dado por vencida, había dejado a Lolita olvidada en el baúl de los recuerdos, cuando descubrí que enamorada y con el espíritu decidido, no dejaba de vivir descorazonada, pues entones Lolita nunca podría haber sido una mujer.
Hay centenares de cosas que, aún en la felicidad plena, logran sacar a una mujer de su etapa de mariposas volando. Pero hay una que tiñe de amargura la dulzura del amor encontrado y son los celos, pero los irracionales, los celos innecesarios. No me hablen de inseguridades, es mucho más profundo que un problema de autoestima. Es posesión ¡Ah si! Y las mujeres hacemos un Master al nacer en cuestiones de posesividad. Es mío y que ni siquiera se atrevan a tocarlo. Lo tengo yo y ni piensen que lo voy a soltar.
Hasta hace unos años, la angustia solo se limitaba a padecerla en alguna fiesta o evento en donde tenias que aguantar la ganas de tacklear a la rubia del vestido floreado que le convidó una copa, o aquella de pelo suelto que baila y se acapara todas la miradas. Pero hoy mujeres, hoy estamos perdidas. Facebook pone a prueba, día a día, nuestros celos.
Todo se comparte, todo se etiqueta ¡¡Todo se ve!!! Sabemos a ciencia cierta el porcentaje de incidencia de mujeres entre sus contactos. Las tenemos contadas, y si aparece alguna nueva, quiera el destino que su perfil sea público y poder sacar mejor las (absurdas e inventadas) conclusiones.
Tenemos ubicadas a las “comentaristas de estados por deporte”, a las “comentaristas aburridas” y seguimos de cerca a ésa que le comenta y que “le gusta” todo lo que se publica. ¿Quién es? ¿Una compañera de trabajo, y por qué te agregó?; ¿Y por qué agregaste a la de bikini? Una foto de perfil en bikini, seguro la cambió ayer ¿Qué quiere?; Y esa foto? No me contaste que ayer salías, ¿Esos son tus amigos? ¡Son todos piratas!; ¿Y ese comentario? ¡Qué tenes qué comentar la foto de esa!
Por suerte la mitad de las veces, todo esto sólo lo pensamos, y limitamos el comentario a un tímido ¿Ah si te agregó? No, no la vi, ¿Y quién es?... Que no lo sepan, nunca pueden enterarse que tenemos su Facebook intervenido, que registramos cada acontecimiento en su muro y que no perdemos detalle de sus movimientos ciberespaciales.
Tenemos que acostumbrarnos a sobrevivir a los celos. Lo que no podemos ver, las redes sociales te lo muestran, y si no queremos verlo, también te lo muestran. Es una nueva forma de vida: Él, yo y lo que pasa en Facebook… Mi amor, su amor y mis celos descabellados.
El amor y la irracionalidad son amigos inseparables, no me pidan que estando enamorada sea racional. No se puede, por lo menos yo, que soy una mujer descorazonada, vivo las cosas tan intensamente que rozan el filo de la cordura. Vivo el amor, y el miedo a perder ese amor con la misma energía.
Lolita sigue su rumbo entonces, el de escribir lo que pasa por el corazón de una mujer descorazonada, que también puede ser una mujer enamorada, pero que con seguridad será sensiblemente apasionada.
Lolita
simplemente extraordinario...
ResponderEliminarGracias Amar y yo!! Siempre es un placer sus comentarios
ResponderEliminarQue lindo Lolita, me hiciste emocionar! Gaby
ResponderEliminarGracias Gaby!
ResponderEliminarLolita! Te vengo leyendo hace tiempo, el destino me llevo al blog jajaja y cada renglon que leo, independientemente que me siento como vos una mujer descorazonada, apasionada y me identifico mucho con lo que contas en cada relato, siento la misma sensacion que al escuchar una cancion que me estremece, se me pone la piel de gallina, y no te exagero querida!....leo desde muy chica, y leerte es un placer....logras que el mensaje sea claro, musical, tenes un don, y te admiro por eso. Segui escribiendo! no nos dejes sin lolita. Te felicito. MLB
ResponderEliminarSoy hombre y aunque trato de comprender la obsesión de las mujeres de querer tener a su hombre dominado, en estos tiempos "controlado en el facebook", no quiero desilusionarte lolita, pero los hombres nacimos libres y siempre o alguna vez se sale con las suyas. Por mas que haya control y mas control, hay una fuga, imperceptible. Pero yo se que por el lado de las mujeres tambien las hay. yo creo que es parte de nuestro caos como parejas, es una necesidad innecesaria: el celo, si el hombre es de esas mujer lo será y viceversa, y si será de aquella también.
ResponderEliminarLas inseguridades y el pasado de cada uno juegan un papel bastante importante en la confianza que uno deposita en la relacion que comienza con una persona....a medida que ese vinculo logra fortalecerse, y el amor crece en pareja, los miedos y las inseguridades de perder ese estado tan lindo de vivir enamorado disminuyen...pero nunca desaparecen; lo importante es cuidar cada dia a esa persona especial que uno se cruzo en el camino, no olvidarse que cada uno es especial a su manera, y especial y unico para la persona que nos elige como compañero de ruta...el resto, hurgar en muros, buscar fotos y hacer comparaciones, no nos sirve mas que para alimentar pensamientos grises tirando a oscuros que perturban la cabeza sin necesidad...a vivir la vida, ser felices por lo que somos, y vivir el amor con el ser amado con dialogo abierto y sin medios ciberneticos o celulariles.
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